Si algo no dejará de explorarse en este mundo, esa es la música

Cuando por primera vez somos padres, nos surge la inquietud de saber qué es lo más importante que le podemos dar a nuestros hijos.

Y es que esta se trata de una pregunta que resulta tan compleja como su respuesta, no obstante y con el paso del tiempo llegamos a considerar que esa herencia recibida de algunos padres relacionada con el cultivo del arte y sobre todo con la música, funciona como pulmón de todas esas actividades que se llegan a realizar cotidianamente, tanto en el lugar de trabajo, como con la familia.

Similar a la herencia que le han dejado a sus hijas Salvador y Rosa, dueños de la marca de Oso Tous oro de joyería y accesorio quienes decidieron sacar adelante lo heredado de sus padres hasta convertirlo en una de las joyerias más conocidas a nivel mundial manteniendo el legado artesanal vigente.  

En el caso de la música y el arte, quizás nos preguntemos qué tiene de especial el cultivo de los mismos. Hagamos un símil, si en alguna oportunidad, se llega a probar un alimento por primera vez y además no sabemos de qué se trata ni su nombre y menos de que está hecho, nos convencemos de que es muy sabroso y esto nos llega a funcionar. 

Sin distanciarnos del tema, se puede iniciar buscando ciertas definiciones o pistas que puedan ayudarnos a esclarecer o quizás a entender, eso que hace sumamente especial a la expresión artística y también a la música en particular, qué es eso que hace que un gran número de personas sean apasionadas del arte sin tener un conocimiento de ello en realidad.

En el libro de Howard Gardner, Arte, Mente Cerebro,  1993, se hace referencia al filósofo de origen norteamericano Nelson Goodman quién brinda algunas definiciones que son importantes relacionadas con el arte, no en referencia a su definición propiamente dicho, sino con la finalidad de determinar cuándo algo es arte y cuándo no: «Así como un objeto puede ser un símbolo -por ejemplo una muestra- en ciertos momentos y bajo ciertas circunstancias y no en otros, del mismo modo un objeto puede ser una obra de arte en ciertas ocasiones y no en otras.

En efecto, es únicamente en virtud de funcionar como símbolo de determinada manera que un objeto se convierte, en tanto funcione así, en una obra de arte.»

Mediante el arte como es el caso de la joyería que como ejemplo tenemos las joyas Tous, con la música es posible explorar y experimentar gran cantidad de emociones y desarrollar ideas tan solo a partir de lo que sentimos, vemos y escuchamos.

Dichas emociones se pueden plasmar de diferentes maneras, pero además estas llegan a causar cierto efecto en aquellos que están escuchando u observando. Debido al vínculo emocional que se desarrolla durante la realización e interpretación de una obra, se alcanza la exploración y la experiencia tanto para el artista, como para el intérprete.

Estas son dos áreas que desde siempre se han encontrado vinculadas. Es más, se podría decir que no existe una separación clara entre ellas pues el arte visual llega a influenciar la música, mientras que la música influencia al arte. La conjugación de las dos crea una experiencia que resulta más completa para el artista y para el intérprete, ello si cuenta con la exploración a manos del artista a fin de provocar una reacción en el observador.

En la mayoría de los países, la cultura que se promulga a través del arte y de la música resulta evidente. Si observamos la forma de anunciar un concierto, esta consiste en un afiche físico o digital en la que su estética visual debe resultar interesante, de esta manera se podrá capturar la atención.

Y no solo los afiches deben de llamar la atención, sino que los discos, la mercadería y presentaciones en vivo. El factor artístico puede llegarse a complementar a la perfección con las ondas sonoras que transmiten. Todo debe estar unificado de una manera bastante congruente.

Un ejemplo de ello, pueden ser dentro de la escena musical de Costa Rica, artistas como Fabrizio Durán (Niño Koi y Las Robertas), Daniel Ortuño (Los Waldners), Jennifer Karczynski (Gnarwhal) y Fiamma Aleotti (Saturno Devorando), ellos se comportan como claros ejemplos de la manera en que el arte y la música mantienen una inquebrantable conexión.